Mi querido maestro: Usted, a sus 96 años, me escribe a mano una hermosa carta. Yo, a los 35, tengo que escribirle a máquina porque la mano y el pulso me fallan. Me alegra y me entristece haber sigo agente, en alguna medida, de su encuentro con el tiempo perdido y su descubrimiento de la [...]

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